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Era tecnológica postcovid

El germen de la digitalización logra incubar en España

2021-07-05 06:40:00

La transformación digital ha calado en las estructuras empresariales españolas. Hasta alcanzar cotas de fertilidad notables. Es uno de los efectos colaterales beneficiosos de la Gran Pandemia. Varias cotizadas españolas explican sus procesos de innovación y las perspectivas de futuro de este cambio de paradigma en su s sistemas operativos y sus líneas de negocio para abordar con garantías el ciclo de negocios post-Covid.

España aceleró su digitalización en todos los ámbitos, según el informe Sociedad Digital 2020 de la Fundación Telefonica. Al que, en esta reciente edición, acompaña el subtítulo de El año en que todo cambió. También en el orden de la digitalización. Porque la Gran Pandemia ha dejado tras de sí “365 días de cambios constantes” -dice el pormenorizado informe anual de la operadora española- socio-económicos, en el estilo de vida y en las reestructuraciones del sector privado hispano. “No adentramos en un punto de inflexión porque esta digitalización nos permite un proceso sin igual para alterar nuestro tejido productivo”, asegura Sergio Oslé, nuevo CEO de Telefónica España. Porque la crisis del Covid-19 ha constatado la notable resiliencia de las redes móviles y fijas en el mercado español, que han afrontado cotas importantes, por encima del 60% en las redes móviles y del 47% en las fijas, según los datos del estudio, durante los confinamientos sociales, un crecimiento que se ha ido equilibrando con la vuelta a la normalidad, pero que aún señala cifras por encima del 40% y del 20%, respectivamente.

El diagnóstico anual de la Fundación Telefónica destaca especialmente el crecimiento en las redes de voz, cifras se habían quedado prácticamente estancadas en los últimos años con alzas de entre apenas un 1% y un 2%. Durante las etapas más restrictivas de las medidas sociales, se dispararon en un 45% y, a finales de diciembre, aún se registró un 20% más de consumo de datos de voz que un año antes. En 2020, la transformación digital ha llegado a las compañías de forma acelerada, ya que el 70% de grandes firmas, españolas y Europas, admite haber introducido procesos y programas de digitalización. Porcentaje que contrasta con el apenas 46% que registraba el 2019.

La transformación digital -explica el informe al analizar el progreso empresarial en este terreno- “no consiste en hacer lo mismo de antes con herramientas tecnológicas”, sino que suele implicar cambios en el modelo de negocio original de la compañía. En suma, se trata de “una reconversión que va a exigir el uso de nuevas formas de comunicación con empleados y clientes, así como cambios en la manera en que se crea, se entrega y se capta el valor añadido”. En este mundo en plena metamorfosis económica -enfatizan- hacia una etapa posindustrial, las compañías deben activar hasta nueve factores en esta reconversión que, según la firma de servicios profesionales Deloitte, y ordenarse en tres estrategias de actuación preferencial: habilitadoras, disruptivas y de fundamento. Dado que la “experiencia digital tiende a sustituir en la empresa el marketing orientado a la venta tradicional por un marco de interacciones humanas en el que participan tanto los empleados como los socios en el negocio”.

Otro estudio, en este caso de KPMG España, a través de una encuesta realizada a consejeros delegados de empresas de todo el mundo arroja el dato de que el 80% de las firmas considera que la pandemia ha acelerado el ritmo de digitalización de sus operaciones y ha impulsado la creación de un nuevo modelo operativo, esto último se ha anticipado en años gracias a la crisis sanitaria para casi un tercio de la muestra.

Víctor Calvo-Sotelo, director general de DigitalES, asociación que representa a las empresas líderes de la economía digital y la transformación digital en España, habla de tres grandes retos que surgen en este cambio de paradigma.  El primero, cultural, de consolidación de los progresos alcanzados en sensibilización digital. El segundo, de adecuación del entorno regulatorio y fiscal a la realidad de la economía de la innovación. Y el tercero, de capacitación tecnológica. Tras los procesos de reconversión empresarial en formación de talento, habilidades y conocimientos que demanda el mercado. Para las cuales, los recursos europeos brindan a España una oportunidad histórica para superar con éxito estos grandes retos y, así, suturar la brecha digital y recuperar años de retrasos en la implantación de tecnologías habilitadoras como la inteligencia artificial, el big data o el cloud computing. Es la palanca financiera idónea para impulsar una digitalización que sustente un tejido productivo más resiliente, incide Calvo-Sotelo, para quien la recuperación económica estará estrechamente vinculada a una industria tecnológica fuerte.

En este contexto, tres empresas cotizadas españolas desvelan sus estrategias digitales en curso.

Fuentes de Voztelecom explican que “la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la necesidad de acelerar la digitalización en el ámbito laboral, donde la pandemia ha acelerado algunos procesos, especialmente en la implantación del teletrabajo”. VozTelecom se adaptó a la nueva realidad desde el primer día en que se produjeron las restricciones físicas con el 100% de la plantilla en teletrabajo, incluyendo las áreas comerciales y de atención a clientes, con el 100% de los procesos digitales para asegurar las operaciones y dar soporte a los miles de clientes y usuarios, ayudándoles a la implantación de procesos de digitalización de sus comunicaciones que les permitió continuar operando manteniendo los negocios con todos sus empleados trabajando en remoto a través de la solución de centralita virtual Centrex. A medio y largo plazo, VozTelecom continuará manteniendo e invirtiendo recursos en procesos operativos digitales para asegurar dar respuesta a los clientes ante cualquier situación.

Para la compañía, el plan de la UE para apoyar la transformación digital ofrece una oportunidad única para el mercado español. En un momento en el que, la pandemia ha logrado acelerar la transformación digital de la economía española ya que una parte importante de la actividad económica ha tenido que adaptarse dadas las restricciones sanitarias evidenciado que el grado de digitalización resulta clave para afrontar y asegurar la continuidad de los negocios. “Como consecuencia, se han agravado aún más las brechas digitales existentes y se ha puesto en evidencia lo esencial que resulta para la economía española la mejora de la digitalización para superar dichas brechas digitales que, además, explican el impacto desigual de la crisis”, señalan las mismas fuentes. En opinión de VozTelecom, “la transformación digital en nuestro país puede resultar desigual debido a la dificultad de acceso a la banda ancha en ciertas áreas rurales”. Asimismo -afirman- también se ha evidenciado la dificultad de algunas pymes, debido a la baja capacitación de sus empleados en herramientas digitales o a la inexistencia por parte de sus responsables de planes previos de digitalización a medio y largo plazo. “Estas dificultades -dicen- “creemos que deben abordarse con inversiones concretas para asegurar que la brecha digital no se haga todavía mayor”.

En el terreno bursátil, desde VozTelecom precisan que, tras la fuerte caída de los mercados en marzo del año pasado, los valores de las principales empresas tecnológicas han experimentado un auténtico rally alcista y de forma muy especial las llamadas FAANG; así como otras muy beneficiadas por las necesidades de teletrabajo y comunicación a distancia, como es el caso de ZOOM. Aunque apuntan que, de todos modos, “hay que analizar caso por caso pues si bien es cierto que dichas compañías han recibido mucha atención por parte de los inversores que ha influido en el aumento de su cotización, también es cierto que en su mayoría han presentado excelentes resultados financieros, con crecimientos de beneficios importantes durante el 2020 y primer trimestre del 2021, lo que está permitiendo sustentar dicho nivel del precio de sus acciones”, junto a unas buenas perspectivas de crecimiento tanto a medio como a largo plazo por la reactivación de las economías a nivel global. “Creemos que esta tendencia de inversión en empresas tecnológicas seguirá durante este año y a medio plazo, puesto que muchas de estas compañías seguirán viendo incrementar sus beneficios pues estamos justo al inicio de la etapa de digitalización masiva de los negocios y empresas en las economías más desarrolladas, por lo que la demanda de sus productos seguirá creciendo y con ello los beneficios empresariales”.

No obstante, seguirá habiendo riesgos de valoración en algunas de dichas empresas, puesto que si no alcanzan las previsiones de beneficios que actualmente estiman, los inversores podrían reducir sus posiciones y buscar mejores alternativas en el sector. Por otro lado, sigue latente el riesgo de una menor o más lenta recuperación de las economías, lo que podría generar un mayor grado de incertidumbre y volatilidad en los mercados.

Sobre los cambios regulatorios, en VozTelecom señalan que, “en el corto plazo, y analizando el pasado reciente, no somos optimistas en relación a cambios regulatorios de calado en ninguno de los ámbitos tecnológicos ni en los sectores afectados por ellos, por lo que el dinamismo competitivo que podemos esperar seguirá siendo el que sea posible al margen de los cambios regulatorios”. Si bien “será imprescindible que los gobiernos y administraciones inicien con la máxima urgencia una agenda de reformas tanto a nivel nacional como global que actúen como catalizadores e impulsores de la competitividad en esta nueva etapa post-Covid”. Y muy en especial, en Europa, para que la aplicación de los fondos Next Generation generen los resultados esperados en la transformación de las economías. Aunque, “lamentablemente, los cambios que se han producido en la sociedad y en las economías debido a la pandemia, derivados en muchos casos por la aplicación de las tecnologías de la información y comunicación, no se han visto reflejados en la misma velocidad ni profundidad en los marcos normativos y regulatorios vigentes”, por lo que ésta es una asignatura pendiente y urgente de acometer en los próximos meses, pues el entorno competitivo post-Covid “será totalmente diferente al entorno y ciclo económico vigente hasta marzo del 2020”.

Por su parte, Javier Mira, CEO y cofundador de la firma multinacional española recuerda que FacePhi Biometría es una empresa nativa digital, nacida para garantizar la accesibilidad y la seguridad en este ecosistema. Por ese motivo, en nuestro caso, no podemos hablar de transformación digital como tal, dado que “la digitalización es parte de nuestro ADN”. Desde el inicio de nuestra actividad, siempre hemos tenido claro que nuestros esfuerzos debían centrarse en invertir en investigación y desarrollo para añadir más valor a nuestros clientes y ser más competitivos, lo que se ha traducido en una apuesta sostenida por el crecimiento de nuestros equipos y la captación de talento en esas áreas, aclara Mira. Solo en 2020, y pese a las complicaciones derivadas de la pandemia, sumamos a nuestra plantilla 35 nuevos profesionales, un incremento del 135%, lo que supuso cerrar nuestro último ejercicio con una inversión en personal un 62% superior a la de 2019. Actualmente, FacePhi está formada por más de 120 personas y con equipos trabajando en distintas regiones. El 67% de ellos -matiza- son profesionales de la ingeniería especializados en distintos campos, lo que nos permite estar continuamente mejorando nuestro software y adaptando nuestras soluciones a las necesidades de cada cliente.

En cuanto a la transformación digital en España, “nos encontramos ante un proceso que se está implantando a marchas forzadas y a distintos ritmos, según sectores”. Pese a esta asimilación desigual, el avance ha sido claro. “Hablamos de un salto de varios años en apenas unos pocos meses, y esto se ha notado especialmente en sectores como el retail durante los primeros meses de la pandemia. Sin embargo, es muy probable que el gran cambio de paradigma en cuanto a digitalización venga de la mano de sectores como el bancario y financiero, que con anterioridad a la crisis generada por la Covid-19, ya estaban apostando por tecnologías como la biometría para mejorar la experiencia de sus clientes y reforzar la seguridad de sus interacciones en el ecosistema digital”. La Sanidad y ramas del sector servicios como el transporte, podrían ser las próximas grandes beneficiadas, ya que la propia UE los ha marcado como objetivos estratégicos para su ambiciosa estrategia de digitalización.

El sector tecnológico, y específicamente el de la verificación de identidad digital, “está viviendo un importante crecimiento impulsado por un contexto de digitalización global, que tanto el sector privado como las entidades públicas están asimilando con rapidez”, afirma el consejero delegado de FacePhi. Este escenario “hace que la inversión en activos techs no solo sea muy atractiva, sino que, además, esté respaldada por una realidad de mercado”. Según Gartner, el 80% de las organizaciones utilizará soluciones de identidad digital en 2022, por lo que para FacePhi es una prioridad estar preparados para apoyar a cualquier compañía que quiera apostar por este tipo de tecnología. Por otro lado, la crisis sanitaria provocada por la Covid-19 ha tenido un efecto imprevisible sobre muchas empresas, acelerando sus procesos de digitalización. “Si antes una compañía se planteaba invertir a medio plazo en una tecnología disruptiva como la de FacePhi, esta situación ha hecho que la acometan ahora”, recalca. Las empresas son cada vez más conscientes del valor añadido que les aporta la tecnología de última generación. “Por ejemplo, nuestras soluciones biométricas y de onboarding están siendo adoptadas para mejorar la experiencia de los usuarios, ahorrar costes, hacer los procesos más rápidos o aumentar la ciberseguridad en las cada vez más habituales operaciones online”, precisa Mira. Para quien, “todo este panorama nos hace confiar en que el interés empresarial en las nuevas tecnologías se mantendrá durante los próximos años”.

Respecto a los posibles riesgos vinculados a la inversión en empresas tecnológicas, quizás sea más preciso hablar de retos. Formar parte de un sector tan innovador supone, para una empresa como la nuestra, estar continuamente mejorando y desarrollando nuevas tecnologías para estar siempre a la vanguardia. “Al invertir en una empresa tecnológica, siempre es aconsejable un análisis previo para ver si realiza un esfuerzo de I+D continuo y si está preparada para una rápida adaptación al cambio, ya que en un sector como el nuestro esto es indispensable”, asegura.

El CEO de FacePhi se declara “totalmente a favor de que el sector tecnológico cuente con una regulación clara, como la que en estos momentos está impulsando la UE para todos los países miembros”. La seguridad jurídica también se traduce en mayor seguridad para los ciudadanos y para las propias empresas, especialmente, para las que centran su actividad en el desarrollo de software basado en la Inteligencia Artificial, ámbito hacia el que se están dirigiendo los esfuerzos del legislador europeo, como estamos viendo con la reciente propuesta de Reglamento sobre la Inteligencia Artificial publicado por la Comisión Europea.

“Conseguir un equilibrio entre la innovación tecnológica y unos límites legales bien definidos es totalmente posible. A priori, un futuro marco normativo como el propuesto por UE no debería ser un obstáculo para la innovación y la capacidad competitiva de las compañías, especialmente, para aquellas que tienen unos criterios éticos claros y no desarrollan tecnología para un uso invasivo, como es nuestro caso. En este sentido, creemos que las líneas rojas en el uso de ciertas tecnologías deberían trazarse con el objetivo de abordar lo realmente importante: su impacto en las personas y su convivencia con los derechos fundamentales. A su juicio, “más allá de eso, no hay motivos para que se introduzcan barreras artificiales que limiten la capacidad y el poder de innovación sobre tecnologías punteras”. Porque la tecnología y su regulación “siempre deberían apuntar en una misma dirección: la mejora de la calidad de vida para todas las personas”. No obstante, “a la hora de plantear el desarrollo de la regulación, entendemos que es fundamental se escuche la opinión de las empresas tecnológicas, buscando con ello el mejor planteamiento posible de la cuestión”, concluye Mira.

Desde la tecnológica española, Tier 1, se admite la “importante diferencia entre digitalización y transformación digital”. En Tier1 -explican fuentes de la compañía de software e infraestructura y sistemas de soporte tecnológico- llevamos toda la vida digitalizando clientes, optimizando e integrando todos sus procesos de negocio bajo el criterio de dato único electrónico. Pero desde hace unos años, y de manera gradual, cada vez hay más clientes que transforman su negocio, su modelo, sus formas de presentarse al mercado y de vender utilizando como base la tecnología. Esto sí es diferencial. La multinacional española -con presencia en Latinoamérica (Colombia, Perú y Ecuador), EEUU (Miami) e Irlanda- considera que la brecha digital no tiene más remedio que corregirse, es un must, y debe hacerse con o sin recursos europeos, “puesto que está en juego el futuro de nuestras compañías”. En cualquier caso, los fondos Next Generation EU deben “repartirse” asegurando la aplicabilidad de las mejoras propuestas por las organizaciones, no desde la teoría.

Desde Tier 1 se reconoce que 2020 fue un año muy positivo para las empresas tecnológicas en general, que las hizo situarse en máximos; no está ocurriendo lo mismo en 2021 con evoluciones “más dispares”. Sin embargo, desde la óptica de las empresas medianas y pequeñas, cotizadas o no, la evolución del sector sigue siendo muy positiva, con operaciones de M&A (OPA de Mas Móvil sobre Euskaltel), salidas al BME Growth (Parlem) o movimientos inversores de referencia. El impulso que el Covid-19 ha dado al sector es una realidad y, en cierta medida, consolida unas buenas perspectivas para la generalidad de las empresas techs. Pero, por encima, de todo “está la escalabilidad de los proyectos de cada una de esas compañías”.

Sobre los cambios normativos en ciernes, las mismas fuentes de Tier 1 inciden en que “a medida que la sociedad digital emerge y gana escala, está ejerciendo presión sobre los actuales modelos centrados en la autorregulación”. La caída de la confianza en las empresas digitales líderes y el aumento de la discordia social demuestran la necesidad de crear y desarrollar nuevas reglas que gobiernen la sociedad digital. “La aplicación de regulaciones basadas en la tecnología analógica tiene un atractivo inmediato, pero no se ajusta ni a las realidades sociales ni a las del mercado de la sociedad digital”. Por lo que “aplicar viejos enfoques regulatorios a nuevos desafíos y metas no es la respuesta”.

La regulación digital exitosa debe apoyar el desarrollo continuo de la sociedad y los mercados. Esto requiere un enfoque que equilibre las necesidades económicas de innovación y crecimiento con las necesidades sociales de protección y prevención, enfatizan en Tier 1. Aunque matizan: “también debe tener en cuenta la globalización, eje clave de la digitalización”, por lo que cuanto más global y sencilla sea la regulación, con incentivos y ayudas para la inversión en países con clara brecha digital, más facilitará la transición global hacia un mundo más digital, señalan desde Tier 1.

*Fuente: Estrategias de Inversión